Avance “Una nueva vida” capítulo 83: Ferit se entrega a Seyran
Ferit besa por fin a Seyran dos años después, Diyar decide mudarse a la mansión, Abidin cierra su herida y Halis descubre la farsa de Betül. En el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 emite el domingo 26 de abril a las 22:00 horas.

Este domingo 26 de abril Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, el décimo capítulo de la última temporada de “Una nueva vida”, superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.Como viene siendo habitual, el episodio no se ofrecerá completo, ya que antes se emitirá lo que resta del 82.
En el capítulo 82, Ferit obvió el “sí” de Seyran y bajó a cenar con Diyar. Halis permitió a Seyran sentarse a la mesa e Ilyaz aplazó la boda. Betül firmó el contrato prematrimonial, Orhan lo rompió y prometió encargarse de Nurten. Pero Betül, sintiéndose engañada, se personó en los aposentos de Halis. Abidin resolvió meter en la cárcel a Halis si no lograba la mansión y Aysen se ofreció a filtrar información a Sinan.
Esme pretendió regresar a Antep con Seyran, harta de que Ferit no se atreviera a expresar claramente sus sentimientos. Por otro lado, Diyar enseñó por fin su cara oculta: “Haré cualquier cosa para proteger lo que es mío”. Al final, Seyran puso la mansión a nombre de Suna y se quedó con el usufructo. Y con Seyran rumbo a Antep obligada por su madre y Kazim, Halis acudió al rescate de Ferit: “¡Seyran se queda aquí!”.
Avance de lo que pasará en el capítulo 83 de “Una nueva vida” el domingo 26 de abril en Antena 3
Después de frenar la marcha de Seyran a Antep, Halis echa a Abidin, quien avisa a su cuñada de que pagará por habérsela jugado con la mansión. De su lado, Diyar, humillada, reprocha a Ferit el sentido abrazo que acaba de dar a su exmujer. No obstante, él le jura que, en cuanto atrapen a Sinan, Seyran volverá a su casa, y ella le concede una última oportunidad.
En sus aposentos, Halis agradece a Seyran que cumpliera con el trato al que ambos habían llegado respecto a Abidin y la joven le confiesa que sigue amando a Ferit. Entonces, el patriarca le confirma que impidió que abandonara Estambul porque su nieto siente lo mismo por ella, pese a su insistencia en casarse con Diyar. Así, Halis alienta a Seyran a reconquistar a Ferit, aunque ello conlleve destruir la paz de los Korhan.

En paralelo, Diyar, quien se resiste a rendirse, comienza a redecorar la alcoba de Ferit, convencida de que pronto la compartirá con él. En esas, su prometido irrumpe en la alcoba: “¡Aún no es nuestra habitación!”, le grita en presencia de Seyran, asombrada por las tragaderas de la abogada. Acto seguido, la menor de las Sanli advierte a su exmarido: o se decide, o perderá a las dos.
Durante la cena, Halis alaba la sinceridad de Seyran, en tanto que acusa al resto de la familia de actuar a su espaldas, amenazando con poner de patitas en la calle al próximo que ose desafiar su autoridad. Esme, obcecada con Antep, le ruega que les permita regresar a su ciudad natal, pero el patriarca le da largas.
De pronto, Abidin y Suna -obligada por su esposo- se presentan con su equipaje, dispuestos a instalarse en la mansión, provocando de nuevo el escándalo. Con objeto de sosegar los ánimos, Hattuç finge un desmayo, aprovechando además esa supuesta indisposición para retener por orden de Halis a Esme, quien suplica a Ferit que se aleje de Seyran.
Mientras, Orhan e Ifakat tratan de que Abidin deponga su actitud en vano. De hecho, el exchófer demanda ahora un puesto de poder en el imperio joyero. Y Aysen, rabiando porque al final Suna se ha acomodado en la residencia de los Korhan junto aAbidin, contacta con Sinan, incitándolo a asaltar la vivienda sin contemplaciones.

Al mismo tiempo, la mayor de las Sanli, hasta el gorro de tanto rencor, sorprende a su marido: “Quiero divorciarme”. A todo esto, Hattuç se apiada de Abidin, arrepentida de haber cedido ante Latif, dejándolo en un orfanato.
De repente, Halis coloca una bala en la mano de su esposa: lejos de asesinar al progenitor del muchacho, fue su medio hermano quien casi lo mata disparándole a traición. Después, Hattuç promete a su sobrina reconciliar a Abidin y Halis.
Ignorando que Betül escucha la conversación, Halis conmina a Ifakat a someter al bebé de la secretaria a una prueba de ADN: “La boda no se celebrará hasta que conozcamos el resultado”.
Al mismo tiempo, la mayor de las Sanli, hasta el gorro de tanto rencor, sorprende a su marido: “Quiero divorciarme”. A todo esto, Hattuç se apiada de Abidin, arrepentida de haber cedido ante Latif, dejándolo en un orfanato.
De repente, Halis coloca una bala en la mano de su esposa: lejos de asesinar al progenitor del muchacho, fue su medio hermano quien casi lo mata disparándole a traición. Después, Hattuç promete a su sobrina reconciliar a Abidin y Halis.
Ignorando que Betül escucha la conversación, Halis conmina a Ifakat a someter al bebé de la secretaria a una prueba de ADN: “La boda no se celebrará hasta que conozcamos el resultado”.

En la cocina, Ferit vuelve a abroncar a Seyran por desaparecer durante dos años y ella se planta: mientras no corte con Diyar, “no habrá un nosotros”. A la mañana siguiente, él acude a romper su compromiso con la joven, pero se echa atrás en el último minuto al comprobar que la destrozaría. En un inesperado giro, la abogada anuncia a sus abuelos que Ferit ya es historia.
En la mansión, Hattuç relata a Abidin toda la verdad en torno a su pasado: fue su padre quien intentó asesinar a Halis. Tras esa revelación, el antiguo chófer admite ante Suna que la herida se ha cerrado y le implora que permanezca a su lado. Ella le besa y le insta a soltar la pesada carga que lleva sobre sus hombros.

Desconocedor de su infidelidad, Orhan jura a Betül que siempre la protegerá, igual que al hijo que espera, que será niño. La secretaria, devorada por el miedo a que Halis descubra que por la venas de la criatura no corre la sangre de los Korhan, propone llamarle Fuat en homenaje al difunto vástago de su prometido e insiste en casarse cuanto antes.
Cuando Ferit regresa reconociendo que se ha arreglado con Diyar, Seyran reacciona duramente, tachándolo de cobarde y amagando con marcharse a Antep. Y Binnaz urge a su nieta a mudarse a la mansión y ganarle la partida a Seyran. Por otro lado, Gülgün apremia a Ferit a aclararse: estar enamorado de Seyran y dar coba a Diyar por lástima sería de juzgado de guardia.

Esa noche, tras una horrible pesadilla con Diyar, Ferit corre a la cama de Seyran, quien le suplica que, de una vez por todas, admita que no puede vivir sin ella: “Yo soy para ti lo que tú eres para mí, ¿lo vas a aceptar?”. Entonces, Ferit responde arrojando al suelo el anillo de compromiso de Diyar y besando apasionadamente a su eterna amada…